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progVisions Revisión de CD
Pain of Salvation - BE - 2004
** Las calificaciones: **

Malo

Regular

Bueno

Muy bueno

Excellente !!!

Es complicado, muy complicado hacer la crítica de este álbum. Independientemente del contenido musical, esta obra ha sido producto de horas y horas de lectura y reflexión por parte de Daniel Gildenlöw (al menos eso dice). El caso es que “BE” es una obra conceptual sobre el ser humano y Dios con un profundo trasfondo filosófico que viene desarrollado en un larguísima explicación del propio Daniel. En el libreto –al menos en la promo- aparecen decenas de referencias a escuelas filosóficas, títulos de libros, teorías científicas y psicológicas, estadísticas poblacionales, etc.

Me da pena no poder transcribir todo, ya que viene bien para comprender el concepto, pero es demasiado texto.

Sinceramente creo que POS es (ha sido) un grupo bastante sobrevalorado. Ni me hicieron gracia los álbumes en estudio “The Perfect Element I” (2000) y “Remedy Lane” (2002) ni me hizo gracia el directo acústico “12:5” (2004). Lo cierto es que POS tiene una legión de seguidores que matarían por Daniel y su banda y que consideran a éste una especie de “artista-total” o gurú filosófico-político que tiene mucho que decir, cosa que no dudo.

Ha tenido que llegar “BE” para convencerme de que POS tienen algo que decir en el mundo progresivo. El disco es absolutamente experimental y anticomercial y Daniel expresa sus sentimentos cuando y como le da la gana.

La banda está compuesta por el omnipresente Daniel Gildenlöw (guitarras acústicas y eléctricas, voz, mandola del abuelo (sic), percusión, samples, etc.); Fredrik Hermansson (grand piano, clavicordio, percusión, samples); Kristoffer Gildenlöw (bajo, fretless bass, double bass, percusión); Johan Hallgren (guitarras eléctricas y acústicas, congas); Johan Langell (batería, cencerros, djembe). A ello hay que sumar la presencia de The Orchestra of Eternity, un grupo de vientos y cuerdas formado por nueve músicos.

El disco se abre con “Animae Partus (I am)” (1:48), una intro vocal que termina con los misteriosos arreglos de cuerda de “Deus Nova” (3:18), un tema que se desarrollo con potentes acordes de guitarra y melódicos teclados mientras una voz nos relata la evolución estadística de la población humana. El tercer tema es “Imago” (5:11), un precioso corte absolutamente Tulliano con reminiscencias rituales que se funde en “Pluvius Aestivus” (5:00), una melancólica y preciosa pieza de piano apoyada por arreglos de cuerda. “Lilium Cruentus” (5:28) ya nos presenta a POS en estado puro: arreglos que fluctúan entre lo metálico, lo experimental y lo melódico, con algunas gotas de Pink Floyd y Porcupine Tree entre las notas. “Nauticus” (4:58) tiene un desarrollo muy lineal entre bluegrass y gospel con buenos arreglos de mandolina hasta que termina con un barullo de voces que dan lugar a “Dea Pecuniae” (10:09), lo mejor del disco. Una canción que puede recordar a Pink Floyd, The Flower Kings, Devil Doll, Queen, o Solar Project, y que cuenta con las preciosas voces de Cecilia Ringkvist y Blair Howatt. Un tema absolutamente bombástico y maravilloso. “Vocari Dei” (3:50) es un bonito corte con piano y diversos crescendos, con voces reales de fans que dejaron sus mensajes en un contestador automático. “Diffidentia” (7:36) nos presenta durísimos riffs enriquecidos por multitud de instrumentos que da la nota melódica. Tras un interludio de cuerda vuelven los POS más suaves (aquí se nota mucho la influencia de Stolt y cía en Daniel). La genialidad continua con “Nihil Morari” (6:21), progmetal en estado puro, con la preciosa instrumental “Latericius Valete” (2:27) y el “cuasi-motete” eclesiástico de “Omni” (2:37).

Pero lo realmente genial llega con “Iter Impius” (6:21), uno de los mejores y más intensos cortes que he escuchado en mi vida. Todo está en su sitio: pianos, arreglos de cuerda, voces y un final impresionante en un crescendo brutal. Tras este exceso “Martius/Nauticus II” (6:41), que retoma las melodías de “Imago” con un precioso final de percusiones, y “Animae Partus II” (esperad a que termine todo el espacio sin música).

Hoy día 9 de Septiembre por fin Daniel Gildenlöw me ha convencido de que es un tipo genial. Sigo sin dar demasiada credibilidad a los que piensan que es un gurú repleto de carisma (Ian Anderson, Zappa o Gabriel... eso es carisma), pero con “BE” demuestra dos cosas: que es capaz de hacer lo que le da la santa gana, y que es capaz de hacerlo muy bien.

Sin afirmar que es una obra maestra (aunque se le acerca mucho) y haciendo oídos sordos a los que creen que este es el Grial del nuevo progresivo, considero que este disco es un buen punto de partida para todos los que buscan (buscamos) algo diferente en el rock progresivo.


Alfonso Algora
- Septiembre de 2004
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Label / Distributor: Inside Out
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